POR DiegoMasci

Pascuas Sin Resurreción

Opinión - Diego Masci

La orfandad de anuncios y el nulo desarrollo de políticas públicas a largo plazo, fueron el común denominador de una Asamblea Legislativa en la que muchos asociaron, equivocadamente, al desgano del gobernador con el almanaque

Si las mandas constitucionales y las tradiciones republicanas, pudieran ser vulnerables a la lógica de los almanaques, seguramente, habría existido plena coincidencia de que un domingo de pascuas, no era el día más aconsejable para dar inicio a un año legislativo, mucho menos, para brindar un discurso ante los integrantes de la Asamblea Legislativa.

El gobernador de San Luis, junto a más de una decena de mandatarios provinciales, fue uno de los que, obligado por las tradiciones republicanas, realizó el pasado domingo la apertura del año legislativo brindando su discurso en el parlamento provincial durante el domingo de resurrección.

Las palabras de Alberto Rodríguez Saá, dando cuentas del estado de la administración, dejo poco y nada para analizar. Salvo las espadas mediáticas del oficialismo, los medios de comunicación y los dirigentes políticos que analizaron su exposición, coincidieron en la falta de entusiasmo, la falta de anuncios relevantes y la escases de propuestas para el futuro. 

Muchos intentaron buscar en la coincidencia con la festividad religiosa, la justificación para el mal paso de Rodríguez Saá por la legislatura. Seguramente si se realizara una mirada más profunda de la última etapa de su gestión de gobierno, se podría encontrar allí y no en el almanaque, la respuesta a la orfandad de precisiones y propuestas

El gobernador de San Luis decidió, luego de los resultados de agosto pasado, que sostendría su esquema de poder basado en una política de estado prebendaría.

Sus primeros dos años de gobierno  se caracterizaron por el párate de la obra pública, la desaparición de la política orientada al sector productivo, industrial y agrícola-ganadero, el abandono del emprendedurismo, de la política de viviendas y la aparición de impuestos distorsivos para quienes no habían nacido en la provincia.

La búsqueda constante de buscar responsables fuera de los limites provinciales, depositando todas las culpas siempre bien cerca de la Casa Rosada, decantan en su lógica cuando se analiza que San Luis ha quintuplicado la media nacional de pérdida de puestos de trabajo. El slogan de “San Luis Otro País”, empezó a funcionar al revés, de cómo fue concebido.

Lo poco que tenía para contar Rodríguez Saá en el inicio de sesiones del pasado domingo estaba vinculado con la incorporación de 80.000 nuevos beneficiarios de planes sociales, distribuidos a lo largo y ancho de toda la provincia, la aparición de 5.000 merenderos durante las elecciones, la suba de impuestos provinciales duplicando la inflación y al porcentual de aumento otorgado a los empleados públicos estatales.

En relación a la masiva incorporación de beneficiarios sociales, la misma se produjo basada en una estrategia de coerción electoral. Sin un trabajo de campo profesional donde se releve las necesidades de los más vulnerables, sin diagnósticos socio-ambientales y sin proponerle a la sociedad incluida, herramientas que les permitan emanciparse de la coyuntura que están viviendo, el plan establecido solo busca mantener cautiva a una porción del electorado, sin brindarles opciones de futuro que tengan en miras la posibilidad de la movilidad social.

Los compromisos han muerto, ni el propio domingo de resurrección lograron hacerlos renacer, en el infortunado discurso legislativo.

Las promesas de viviendas, emprendedurismo, hospitales para jubilados, parques en cada localidad y mitigación de los efectos del Rio V, han quedado en el olvido. Los ejes iníciales de un gobierno que hoy se encuentra famélico de ideas, han desaparecido de su propia agenda y las promesas de la campaña electoral se encuentran atrapadas en un cofre del cual nadie parece conocer cuál es su llave.

No fue desgano ni apuro, no había nada para decir, que  no es lo mismo