POR ZoeBarnes

El Juego de la Oca Ya Comenzó

Deporte Sanluiseño

En los últimos dos años el deporte sanluiseño ingresó a un espiral descendente del que parece no saber como escapar. Descensos en el fútbol y desaparición de los proyectos deportivos en marcha, signos distintivos de los nuevos tiempos

El dado pasa de mano en mano, cada jugador cree tener su martingala infalible al momento de lanzarlo al aire, cada una de las caras del pequeño poliedro de marfil, lleva consigo millones de promesas que se incumplen cuando el  numero elegido, no queda boca arriba. La tensión acompañará a los participantes a lo largo de los 63 pasos que establece el recorrido. Si la suerte los acompaña, tendrán puentes tendidos para llegar velozmente al final de su camino.

Nadie es inocente en el juego, se sabe de antemano que el camino a la gloria, está minado de zancadillas, que un paso en falso, lo dejará perdido en el laberinto o atrapados en la cárcel, es allí cuando entienden que el purgatorio se interpuso en su camino al paraíso.

La tensión aumenta hasta convertirse en temor cuando se divisa la meta, es allí donde la suerte puede tornarse esquiva y la calavera se transforma en la muerte para quien lanzó, ese dado maldito, que en pocos segundos despilfarro tanto esfuerzo.

Desde mediados del Siglo XVII, la casilla 58 es la puerta al infierno para quienes disputan el Juego de la Oca. Quienes allí caen, deberán retornar al  inicio del juego.

De un tiempo a esta parte el deporte sanluiseño, parece condenado a ocupar eternamente el casillero 58 del histórico juego. Por distintos motivos, retrotrajo todos sus esfuerzos al punto de inicio. El volver a empezar no está supeditado al azar, tiene causales muchos más profundos, como para regalarle todos los argumentos a la mala suerte.

El 2016 encontraba a Juventud Unida Universitaria y a Estudiantes de San Luis disputando el Nacional B de AFA, Jorge Newery desandaba sus sueños en el Federal B y ocho clubes de los cuatro puntos cardinales de la provincia, recorrían el Federal C.

GEPU y Española habían finalizado su participación en el Torneo Nacional de Ascenso del básquet argentino. El Tour de San Luis, como cada enero, era la cita más importante del continente y San Luis Somos Todos, estaba consolidado como el mejor equipo continental del país.

Johana Alfonso lucia orgullosa su cinturón como campeona de la Organización Mundial de Boxeo, en la categoría ligero, Soledad Frías, hacia lo propio con su título de Campeona Argentina Minimosca. Los boxeadores surgidos de las escuelas amateur y del torneo provincial José María Gatica, integraban el seleccionado argentino.

El hockey sanluiseño crecía bajo la mirada de la ex leona, Soledad García y el ex entrenador de la selección nacional, Aldo Ayala.

El futbol infantil engordaba en un 40% su matrícula, a partir de la aplicación del Plan diseñado por Bernardo Griffa. Los tres complejos, ubicados en el Valle del Conlara, Villa Mercedes y San Luis, dotados de cuatro canchas de fútbol de césped sintético, con vestuarios y sanitarios, destinados al desarrollo y competencia de los torneos de cada uno de las ligas, se encontraban en su etapa final de culminación.

El 2015 había finalizado con más de 90.000 chicos participando de juegos intercolegiales y 3.000 abuelos incluidos en las Olimpiadas Grandes Amigos.

El 2018 encuentra al deporte sanluiseño cayendo en el casillero 58, volviendo al inicio, retrocediendo todo lo avanzado

Los clubes deportivos han comenzado a cambiar su objeto social, comenzando a convertirse en Escuelas Generativas, una entelequia experimental aplicada a los más vulnerables, que aun no logra hacer pie. GEPU pasó de realizar un trabajo de base en el hockey para explorar el camino de la educación pública. La ex leona Soledad García no solo ya no enseña a las chicas de toda la provincia, también dejó el club que conduce Pedro Canali.

Newery dejo de transitar orgulloso y esperanzado su recorrido por el futbol de AFA, para abandonar la competencia con síntomas de irrecuperable vergüenza deportiva. Los mercedinos fueron otros de los clubes que debieron cambiar la pasión por la pelota, por una de esas escuelas inspiradas en un documental finlandés.

Juventud tuvo un paso breve por el Nacional B, luego de muchos años de espera, en diciembre de 2015 había logrado ascender a la segunda categoría del futbol argentino. La quita del apoyo oficial en la etapa inicial del proceso de cambio de división fue determinante para el regreso al Argentino A

Quien no la tuvo nada fácil fue Estudiantes de San Luis.

“El Equipo del Pueblo” como se autoproclamaba, transitaba con éxito por los caminos del Nacional B. Los dirigentes del verde tuvieron que lidiar, en una primera etapa, con la quita de apoyo y respaldo a la institución. La embestida de los Rodríguez Saá se profundizó con el nombramiento de Ivana Bianchi como interventora del Club. La elección de la interventora tuvo las mismas consecuencias que un niño de cuatro años manejando un bitren por la avenida Corrientes en Buenos Aires.

Luego de casi un año de intervención, el club perdió la categoría y presenta un futuro sombrío. El ultimo partido de local, con la cancha inundada y sin energía eléctrica para jugar de noche, fue el broche de oro a una película de terror

“Nada de esto fue un error” marca el estribillo de una reconocida canción de Coti.

El apoyo al deporte desapareció, se paralizaron las obras destinadas a los chicos en los complejos de futbol infantil que se estaban construyendo y los dineros públicos fueron a parar a la construcción de un estadio en La Pedrera. Sobre este último y a poco de cumplirse un año de su inauguración, no se ha podido jugar un solo partido de futbol con jugadores profesionales, ni de carácter amistoso ni de competencia oficial

El Centro de Alto Rendimiento Deportivo construido en La Punta se fue convirtiendo lentamente en un elefante blanco.

Pensado para los talentos que se fueran detectando en los juegos intercolegiales y para interactuar con quienes se encuentran en la alta competencia, para lo único que sirvió hasta ahora, es para que quienes se encuentran al frente del complejo paseen por Europa, conociendo centros similares.

Los intercolegiales fueron vaciados de chicos practicando deportes. Con cada vez menos participación, intentaron ser eliminados a comienzo de 2016. El entonces ministro de Educación, Marcelo Amitrano, había declarado que no creía necesario su desarrollo. La crítica de los padres y la presión de los chicos, llevó a la realización de una competencia de baja intensidad y menor participación.

Las boxeadoras que brillaban a nivel nacional e internacional, hoy son una sombra de aquellas luces que brillaban fuerte. Johana Alfonso perdió el cetro por no haber desarrollado ninguna defensa a lo largo de todo un año. Los torneos de boxeo amateur que aglutinaba a deportistas provenientes de medio centenar de escuelas de box, desapareció. La promesa del “boxeo de la puntanidad” rápidamente se desvaneció.

El estadio provincial de hockey se encuentra sin mantenimiento, el estadio del Ave Fenix nuevamente vacio y con la cancha, sin posibilidades de ser utilizada hasta que se produzca su reparación.

El tour ha quedado guardado en las fotos de los turistas que visitaban la provincia para seguir la competencia. El equipo continental desapareció y el futbol infantil volvió a su desorganizada normalidad.

La falta de interés de Alberto Rodríguez Saá por la práctica deportiva lo lleva a tener acéfala desde hace seis meses a la secretaría de deportes provincial. Nadie descuida aquello que le interesa y preocupa.

No fue el azar, el deporte no cayó en el casillero de la muerte para volver al punto de partida por algún fortuito dado del destino. Si no se encienden las alarmas, si no se reacciona, lamentablemente la realidad les hara comprender a los dirigentes que ya no se trata del Juego de la Oca lo que están jugando, ahora están siendo protagonistas de otro juego, uno mucho más peligroso, al que todos conocen como la Ballena Azul