POR ZoeBarnes

La historia de una hechicera

El fracaso de la CIPE

Alicia Bañuelos repite desde hace mas de una década el mismo modus operanti, acerca una idea de laboratorio y la empresa para que la desarrolle. Alberto Rodriguez Saa la compra y ella desaparece al momento de su aplicación

Cuando Alberto Rodríguez Saá se paró frente a los directores de las escuelas proponiéndoles tomarse toda la semana de vacaciones, aprovechando la lluvia de feriados que debía soportar la primer semana de mayo, recibió como un bálsamo el aplauso de los presentes, a quienes solo les faltó entonar el clásico “no vamos a trabajar” del antiquísimo Rodolfo Zapata.

Claramente en un intento de organizar la mentira, Rodríguez Saá les pidió que utilicen como justificativo la necesidad de que la gente se realice la CIPE “Antes, durante o después vean la forma de transmitir que es para facilitar la vacunación y el tema de la CIPE. Entonces ponemos dos temas que nos justifican para hacer algo que por ahí tenemos dudas”

Mientras el gobernador realizaba el anuncio pidiendo complicidad con la mentira, a su lado, cómodamente sentada en su banqueta bamboleando la pierna que tenía entrecruzada, Alicia Bañuelos, su ministra de Ciencia y Tecnología, sonreía cálidamente mientras sentía que otra de sus ideas habían sido aplicadas por el oriundo de El Durazno.

Lo que vino después es historia conocida. Lo anunciado como un mega operativo hizo agua por todos lados, quienes intentaron realizar el trámite, debían esperar durante horas para ser atendidos o lo que es peor, convivir con la caída parcial del sistema.

Lo que vino después es historia conocida, Bañuelos aportó la idea y a pesar de que todo el operativo dependía de su ministerio, le sacó el cuerpo al trabajo y puso como cara visible de lo que se convirtió en su fracaso, a Nicolás Rodríguez Ianello, jefe de subprograma CIPE, funcionario de tercera línea dentro del organigrama del ejecutivo provincial y designado por ella dentro de su cartera ministerial.

Para la lógica de Bañuelos quien fracasó fue otro, su idea era brillante, no supieron interpretarla para aplicarla. Lo de siempre

La ministra de Ciencia y Tecnología es una vieja hechicera de Alberto Rodríguez Saá, nombrada por el actual gobernador en el año 2005 como vicerrectora de la ULP, enfrentó como primer desafío, poder realizar un prolijo trabajo para desplazar de su cargo a quien había sido designado rector, Luis Lusquiños. Con el sillón del cuarto piso del rectorado asegurado, desarrolló una batería de programas o proyectos que en su mayoría, no transponían las puertas del marketing y el laboratorio.

La Cedula de Identidad Provincial Electrónica, más conocida como CIPE, es uno de esos  proyectos de laboratorios que en el uso cotidiano, no tiene logros para mostrar.

Sus características son similares a la vieja cedula de identidad provincial, tan popular a mediados del siglo pasado pero aggiornada con un chip que puede contener la misma información que cualquier otro dispositivo de almacenamiento.

Con el correr del tiempo, todas las opciones operativas declamadas para los cuales se invocaban su uso, fueron quedando en el olvido.

Bañuelos cuando presentó el proyecto hace diez años atrás, convenció al gobernador que la CIPE era el sistema que iba a permitir que cada ciudadano pudiera guardar en la cedula, su historia clínica y el estado iba poder almacenar los antecedentes policiales o judiciales. La gran hechicera, presenta la idea con la empresa que la va a ejecutar para luego desaparecer.

Diez años después de su presentación y puesta en marcha, los médicos del sector privado y casi la totalidad de quienes trabajan en la salud pública, no cargan la historia clínica de sus pacientes en la CIPE, ninguna comisaria de la provincia, todas ellas dependientes del estado, solicitan la CIPE para realizar la carga de tramites o antecedentes, mucho menos en el poder judicial.

La obsolescencia de la política implementada no reconoce fronteras en relación a los incumplimientos para lo cual fue forjada. También fracasó en el intento de ser el portador de los boletines educativos de los alumnos que cursan en el nivel primario y secundario del sistema educativo provincial como así también en el declamado uso de carné de conductor.

En relación a la licencia para conducir, la potestad de entrega y gestión es de competencia municipal. A esto hay que sumar que desde hace más de cinco años, se comenzó con un ordenamiento nacional sobre este proceso para que todos los  municipios trabajen sobre un único sistema de licencias.

La CIPE, que tiene la misma validez que los carné que se entregan en todo el país, no solo que va en contra de una política de seguridad vial nacional sino que en la propia provincia donde se intentó aplicar, las dos ciudades que aglutinan el 70% de los conductores, San Luis y Villa Mercedes, desistieron de aplicar la cedula provincial para entregar el carné. Para esto tampoco sirvió la CIPE.

Con el inicio del 2016, Bañuelos volvió recargada y Rodríguez Saá ávido de nuevas ideas. Para relanzar el negocio, decidió que era el momento de poner en marcha la CIPE 3.0, la diferencia con la anterior está en que el lector de la tarjeta pasa a ser lector QR. La gran diferencia es, que se revivió un negocio que ya había muerto por la cantidad de cedulas que tenían en su poder la población, todas ellas sin uso efectivo.

Todavía se recuerda en los pasillos de Terrazas del Portezuelo la salvaje interna que surgió a mediados del 2009 entre el, por aquel momento muy joven, ministro del Progreso, Paulino Gómez Miranda, y la rectora de la Universidad de La Punta, Alicia Bañuelos. La disputa estaba en cual iba a ser la empresa que iba a realizar las primeras cedulas. El final de esa historia también es conocida, la empresa “muy” amiga de Bañuelos se quedó con el negocio y Gómez Miranda sin trabajo.

El sistema de entrega de CIPE incluye el almacenamiento de las huellas dactilares de la población. El primer día de la pomposamente llamada “Semana de la CIPE” las demoras y caída del sistema que tornó imposible la realización del tramite, estuvo en la falla del “servidor de huellas”, según informó Rodríguez Ianello, el funcionario elegido por Bañuelos para ella desaparecer de sus responsabilidades

Sobre el modo de recolección de huellas el sistema presenta una falla grave, producto de la decisión de priorizar el negocio por sobre la operatividad y, en especial, para priorizar la seguridad de la población.

El estado provincial ha recolectado las huellas dactilares de miles y miles de sanluiseños a partir de la puesta en marcha de la CIPE pero ante la necesidad de realizar una investigación criminal, solo cuenta con las huellas dactilares que posee en el banco biométrico de la policía, conformado en su mayoría por huellas dactilares de quienes se encuentran detenidos, o deberá buscar y cotejar entre las más de 100.000 fichas de papel que tienen alojadas en los depósitos de la jefatura.

El sistema de recolección de huellas de la CIPE es plana y la que se utiliza en investigación criminal requiere que el tipo de captura de la huella sea rolada. De este modo, otra de las inutilidades que tiene el sistema que posee las huellas dactilares de gran parte de la población, no sirve para esclarecer ningún robo, hurto o asesinato, no sirve para prevenir e investigar en seguridad.

 A pesar de que todas las dependencias públicas dependientes del poder ejecutivo, legislativo y judicial estuvieron cerradas y sus empleados públicos sin tener que ir a trabajar para que puedan gestionar su cedula, solo se entregaron 1.500 CIPE en toda la provincia, según informó el gobierno a través de la Agencia de Noticias.

A pesar del fracaso de la mentira y su exposición en una reunión con directores, la perdida de clases de los alumnos, la parálisis de la administración pública,  el operativo fracaso, al igual que el negocio, lo único que perdura en el tiempo… es el negocio.