POR DiegoMasci

Soy Canalla

Editorial - Diego Masci*

Que Rodríguez Saá nos califique de Canallas nos enaltece, al fin y al cabo, estamos punteros, invictos y con puntaje ideal

Alberto Rodríguez Saá decidió convertir el acto de la asunción de la nueva ministra de Educación, Paulina Calderón, en un acto de rabiosa defensa de la persona a quien él mismo, excluyó del cargo.

“El 24 de agosto a las 17:10, este video sacado del plano íntimo, con un acto vil, despreciable, canalla, lo coloca en un medio zbol.com.ar, quien lo hace un ex funcionario, creador de la Agencia de Noticias San Luis en el gobierno anterior” expresó un irritado Rodríguez Saá, desde el Salón Blanco de la Casa de Gobierno provincial, en referencia indirecta, a quien suscribe esta nota.

No hay paridad de fuerzas entre quien parado desde el icono que representa el centro del poder provincial, arremete con violencia contra un medio de comunicación que no se doblega ante sus deseos.

La práctica autoritaria es similar a la usada por la expresidente Cristina Kirchner, cuando empleaba la cadena nacional para denostar a quienes pensaban diferente. Nada es casual en el método elegido.

Para quien fue señalado, me llama la atención la precisión del gobernador cuando hace referencia al horario de la divulgación de la nota que publicamos en nuestro sitio, siempre lo hacemos sin consignar la fecha ni la hora, y este caso no fue la excepción.  

El blanco elegido fue el mensajero, su enojo, su virulencia, su desprecio y rabia, fue contra el medio que publicó la información de lo que él mismo denominó, como una imagen que en realidad no dice nada reprochable de su vida íntima, ni nada, pero si es manipulada, la verdad que no es una imagen simpática” es preferible achacar la responsabilidad a la supuesta manipulación, para de ese modo, pasteurizar las consecuencias del acto reprochable que el video ha transmitido.

Llama la atención que durante los más de diez minutos de discurso, no hubo una sola mención de la palabra “droga”, mucho menos de sus efectos.Fue más importante remarcar el cuidado de la intimidad que los efectos que causa las conductas que atentan contra la salud. Si se van a drogar, que nadie los vea. Pareciera ser el mensaje

Según Rodríguez Saá, lo que la ministra hizo en Holanda no tiene nada de malo, porque en ese país, el accionar que ella tuvo, está permitido. Con ese argumento, menos mal que no viajaron a ningún país árabe donde se permite azotar a una mujer por el simple hecho de mirar a otro hombre. Siguiendo la línea argumental del gobernador, el marido la podría haber azotado a la ex ministra, porque en esos estados, es una práctica permitida.

Más de diez minutos de discurso donde la rabia contra quien publicó la información fue la protagonista.

La necesidad de demostrar el azote publico a quien se sale de la línea marcada, en desmedro de la figura institucional que se representa y sin importar la autoritaria desproporción de poder, fue el eje de un discurso que dejó en el olvido, el motivo central del acto.

Nos resulta extraño que Rodríguez Saá pueda precisar el horario de publicación de la nota, como también que haya omitido indicar que a las 19:55, alguien hackeo el ingreso a nuestro panel de administración del sitio, y en unos pocos minutos, borró toda la información publicada a lo largo de dos años, insertó un script para que aquellos que ingresaban sean redireccionado a una web inexistente y nos dejen inactivos por 72 horas. Lo que se llama un ataque preciso a la libertad de expresión.  

Si tenía el dato de publicación de las 17:10, algo que nadie sin acceso a la página puede conocer, es extraño que no sepa del otro hecho.

Luego del reportaje realizado por Olivares a Spinuzza, que fuera pautado por el publicista del gobierno, Gustavo Valenzuela, con el periodista de las mañanas de FM Ciudad, comenzó a circular el rumor sobre que habíamos sido los protagonistas del robo de la información a la ex ministra.

La información que publicamos el pasado viernes a media tarde, estaba circulando en redes sociales, al menos, desde aquel mediodía. No fuimos los únicos que recibimos en nuestro celular ese video. La diferencia estuvo centrada en que nosotros decidimos publicarlo.

Accedimos a él, del mismo modo que lo hicieron todos aquellos que recibieron el material. Nosotros no hackeamos a nadie para recibir el video. Una diferencia importante con quienes actuaron de ese modo con nuestro sitio y correo personal.

El video comienza a circular cuando una ministra, bajo los efectos del consumo de marihuana y alcohol, decide abrir su intimidad enviándoselo a un grupo indeterminado de receptores, la intimidad no la abrimos nosotros, la puerta la abrió quien se filmó y envió el material.

En las únicas declaraciones realizadas por Spinuzza, tras el escándalo, en primera instancia expresó que nunca había sacado su video de la computadora y mucho menos, haberlo enviado. Minutos después, indicó que se lo había mandado a muy poca gente, y que todos los habían borrado.

Hoy el gobernador, mientras nos trataba de canallas, dijo que el video se envió a cuatro personas. El relato oficial hace agua por todas partes

Si el hecho publicado hubiera carecido de valor noticioso, no habría tenido la difusión y repercusión que tuvo en todos los medios de la provincia, la región y el país. Si no hubiera tenido valor informativo la publicación realizada, no se habría transmitido casi en cadena nacional por todos los medios nacionales.

Que los involucrados, ministra y gobierno, hubieran preferido que no se conozca, está dentro de la lógica. Pero no somos canallas quienes damos a conocer algo que la protagonista decidió filmar y enviar, para luego comenzar a circular por las redes.

No hubo una sola palabra del gobernador sobre la prevención en el consumo de alcohol o estupefacientes. Nada se escucho decir sobre la importancia de preservar a los chicos ante lo sucedido. Todo lo contrario. Se tomo el trabajo de aclarar que sacaba a la ministra del cargo para protegerla. Una línea similar en relación a los chicos, hubiera sido lindo escuchar

No somos un medio del universo oficialista a quienes le puedan indicar que podemos publicar. No somos ninguno de los que ocultaron la información. Somos Zbol, el medio a quien Rodríguez Saá definió como canallas por publicar aquello que él pide callar.

Que Rodríguez Saá nos califique de Canallas nos enaltece, al fin y al cabo, estamos punteros, invictos y con puntaje ideal