POR DiegoMasci

Primer caso de adopción prenatal en el país

PERSONAS POR NACER

La jueza de familia de Paso de los Libres, Marta Legarreta, sentó jurisprudencia a nivel nacional entregando en adopción a una beba, antes de su nacimiento.

Según informa en el portal lanacion.com.ar una menor de 17 años, que fuera abusada desde los 13 años por su padrastro, se negaba ser madre por segunda vez de un hijo que era concebido, nuevamente, fruto de la violación intrafamiliar

“No quiero tener de nuevo otro bebé a la fuerza". Con esa frase, y ahogada en angustia, el pasado 27 de marzo, una adolescente de 17 años con la única compañía de su tía, le pidió a la jueza de familia correntina, que hiciera algo con ese embarazo

El dialogo producido a fines de marzo en el despacho de Legarreta, fue el inicio de esta historia que finalizó con el proceso de adopción de esa beba, antes de que nazca. El fallo se firmó el 12 de julio y la beba nació el sábado 13. Es el primer caso de adopción prenatal, una figura que no está legislada en el país, a pesar de los proyectos de ley presentados en el senado nacional el año pasado, entre los que se destacan, el realizado por el senador puntano Claudio Poggi – haga clic aquí para ver la nota

Un aborto, abortado

La adolescente llegó al juzgado para pedir autorización legal para interrumpir el embarazo. No quería tenerlo. Luego de escuchar su relato, la jueza ordenó que, de forma inmediata, la chica quedara en custodia de su tía, mientras se dio intervención a la justicia penal para denunciar el abuso contra el padrastro, al que se le prohibió tomar contacto con la adolescente.

Habiendo tomado conocimiento Legarreta de que la niña no había acudido a ningun hospital, le explicó que no necesitaba un permiso legal para poder abortar dado que existía un protocolo a nivel nacional que la autorizaba a interrumpir ese embarazo pero, para evitar cualquier dilación, le extendió un certificado en el que se hacía constar que la adolescente contaba con ese derecho, que regía a nivel nacional, para interrumpir ese embarazo. Se lo dio para que lo presentara en el hospital San José, de esa localidad, para que no hubiera demoras ni dilaciones. También le explicó que podía arrepentirse hasta último momento. Que era su decisión.

Al llegar al hospital y luego de ser evaluada por los profesionales, la chica tomo conocimiento de que estaba entre la semana 23 y 24 de gestación. Según consta en el expediente, los médicos le explicaron los riesgos de realizar un legrado a esa altura del embarazo. Luego de escuchar a los médicos. La adolescente desistió del aborto y volvió al juzgado con la idea de dar en adopción al bebé.

Seguir a pesar del dolor

La jueza dejó asentado en el expediente, mediante los informes psicológicos del forense que fue la adolescente la que eligió, al conocer los riesgos que implicaban el aborto, continuar con el embarazo. Se constató que la chica evidenciaba entendimiento de sus decisiones y la tía, que la acompañó en todo el proceso, no denunció que hubieran querido manipularla, ni tampoco hacerle perder tiempo para condicionar su decisión.

"En este momento yo quiero dar en adopción a mi bebé, a la familia que se va a hacer cargo de él", le dijo, según consta en el fallo.

A la decisión de querer dar el bebe en adopción se sumaron una pocas exigencias realizadas por la menor. No quiero ver al bebe al momento del nacimiento. Quiero que esté la familia que la va a adoptar para evitar que el bebe quede conmigo".

Según la jueza, la chica se encontraba conmocionada pero segura. Cuando le fue consultado si cuando naciera, lo quería amamantar, la chica dijo que no. Por intermedio de su tia, le pidió a la jueza que deseaba “que la atiendan bien, y que no le pregunten el por qué de la adopción, ni las enfermeras, ni los médicos del hospital. Que la internen en una pieza privada, donde pueda estar sola así nadie le pregunta nada. Y que nadie sepa quién es ella, ni de su decisión", apuntó la tía, tal como figura en el expediente.

Una y otra vez la adolescente pidió, rogó que no la obliguen a tener otro hijo a la fuerza. Que ya había tenido una hija así y que con dos no iba a poder.

Vacío legal

La legislación vigente no contempla la adopción prenatal. Una vez que un chico nace, existe un plazo de 45 días, que coinciden con el puerperio, en los que la madre puede arrepentirse de su decisión de darlo en adopción. Además, la búsqueda de padres se realiza entre los inscriptos en el Registro Único de Aspirantes (RUA) a guarda con fines adoptivos, después del nacimiento.

En este caso y considerando la urgencia que requería el caso, la jueza Legarreta decidió iniciar el proceso de adopción de forma prenatal. Se buscó a los aspirantes que vivieran más cerca y que calificaran para ser padres y se eligió a una pareja de esa ciudad, que no tenía otros hijos.

La adolescente los conoció en el juzgado, mientras estaba embarazada, a los padres adoptivos. Les pidió que cuidaran mucho al bebe y les prometió que "no los iba a molestar nunca, quédense tranquilos", les dijo.

La jueza les explicó la situación a todos. Una vez que naciera, la pareja recibiría la guarda provisoria y a los 45 días, la preadoptiva, para que unos seis a nueve meses después, si todo iba bien, se les otorgara la adopción plena.

"Después de esos 45 días no vas a poder arrepentirte", le dejó en claro. La adolescente estuvo de acuerdo. Así, su hija se convirtió en la primera beba en recibir el estado de adoptabilidad, antes de nacer.

La beba nació el sábado 13 de julio, un día después de que se firmara el fallo que decretaba su estado de adoptabilidad. Desde ese día, la beba está con la pareja que designó el juzgado.

La madre niña, la tía que la contuvo, la pequeña que nació por parto natural, la jueza y los padres adoptivos se transformaron en los protagonistas de un caso que sienta jurisprudencia en la adopción prenatal y marca un camino en los embarazos no deseados que aun, la legislación Argentina, no se anima a desandar.