POR DiegoMasci

¿Quienes son los inversores mexicanos que presentó Rodriguez Saa?

Menonitas en el sur provincial

El gobierno provincial presentó como grandes inversores a una comunidad que tiene sus propias reglas, no manda sus hijos a la escuela, tiene denuncias ambientales en su tierra originaria y mueven millones de pesos en un sistema financiero informal

La semana pasada la Agencia de Noticias San Luis dio a conocer una noticia que fue reproducida por la mayoría de los medios provinciales. “Inversionistas mexicanos adquirieron más de 8.000 hectáreas en Arizona para el desarrollo agropecuario e industrial” daba cuenta el titulo de la agencia oficial.

En la misma nota se daba cuenta que “se establecerán unas 180 familias de la comunidad menonita de México y Canadá para el trabajo agrícola, ganadero, lácteo e industrial” en un campo cercano a la localidad más austral de la provincia.

En la citada nota se hace referencia a que Guillermo Fehr Loewen, inversionista y uno de los jefe de la comunidad menonita, expresaba queEn México hay mucha inseguridad y no hay terrenos. Esta provincia nos ofrece paz social y seguridad jurídica para invertir”. Una verdad a medias que iremos desentrañando a lo largo de la nota

La llegada de 180 familias menonitas durante el próximo año, según se informó desde Terrazas del Portezuelo, provienen de la comunidad  que lleva casi 100 años asentada en Cuauhtémoc, estado de Chihuahua, zona semidesértica del norte mexicano, a menos de 500 km del, por esto días, tristemente célebre El Paso, cruce fronterizo con EEUU

Con una comunidad de 50.000 miembros, uno de los problemas que enfrentan en el norte mexicano, además de la inseguridad y falta de paz social, tal como expresó Fehr Loewen, son las denuncias por incumplimiento a la legislación ambiental.

Considerados como los principales depredadores del medio ambiente del lugar en donde viven, la sobre explotación que realizan de los recursos naturales, los desmontes ilegales y el uso excesivo del agua para sus campos, figuran al tope de las denuncias que reciben los publicitados inversores de Rodríguez Saá.

La geografía mexicana de la comunidad tiene algunas similitudes con los campos adquiridos en el sur provincial, el uso que hacen de las tierras, también.

Las 50 familias de la comunidad asentadas en el establecimiento “El Tupa” a solo 20 km de Nueva Galia, tienen una actitud similar con los montes nativos del sur provincial. Si bien cuando llegaron eran muy cuidadosos de las normativas, se estima que de las 9.000 hectáreas iníciales que compraron, más del 70% han sido desmontadas en los últimos tres años, sin permisos ni resguardos ambientales,

La permisiva mirada de Freixes, ministro oriundo de Nueva Galia, habrian permitido las infracciones cometidas contra la legislación ambiental de la provincia.

La actividad ganadera que realizan, también estaría escapando a los controles sanitarios que debe realizar la provincia. Los profesionales de la zona han denunciado, sin suerte, practicas de incumplimiento en el calendario de vacunación y en los cuidados de los animales, una práctica que también recibe critica en tierras mexicanas.

Suelen tener un sistema financiero informal que no se encuentra dentro de lo establecido por la legislación nacional

Todavía se recuerda cuando hace aproximadamente dos años atrás, tres integrantes de la comunidad entraron a la sucursal del Banco Supervielle de Nueva Galia, con bolsos llenos de dinero en efectivo. Ese día intentaron, sin éxito, depositar en la cuenta de una concesionaria el equivalente a la compra de nueve camionetas cero kilómetros. El depósito bancario se vio frustrado cuando los empleados les informaron que la legislación Argentina no permite el ingreso al sistema financiero de dinero que no tiene declarado su origen.

Los menonitas son comunidades muy cerradas, si bien pagan los impuestos municipales y provinciales básicos, que puede pagar cualquier ciudadano, no suelen declarar los movimientos de dinero que realizan. Hacia el interior de la colonia, tienen su propio sistema de recolección de impuestos, con los que financian asilos y escuelas, entre otras acciones.

Si bien los menonitas que se radican en el sur provincial son más progresistas que otras comunidades radicadas en otros puntos del país, siguen practicando hacia el interior de su comunidad su idioma tradicional, el bajo alemán, se casan unicamente entre ellos y sus hijos no son escolarizados en el sistema formal. “Los licenciados no quieren trabajar la tierra” suelen repetir los jefes de las comunidades, como justificativo para evitar la educación formal.

Solo un menor de la colonia ubicada en el sur provincial, acude a la escuela de Nueva Galia, el resto, se forma en la comunidad menonita.

Los chicos estudian hasta los 12 o 13 años de edad, allí aprenden nociones básicas de Lengua y Matemática, para  después incorporarse al trabajo familiar. Los varones se dedican al labor de la tierra y realizar tareas de ligadas a la carpintería, metalurgia y producción láctea. Las mujeres son las responsables de cada hogar y allí realizan sus labores.

A diferencia de lo que sucede con la comunidad mexicana, donde el estado intervino en el sistema educativo, aprobando la formación diferenciada para los miembros de la comunidad, en San Luis, el gobierno de Rodríguez Saá mira para otro lado y nada hace para que se cumpla con la Ley N° 26.206 que establece la obligatoriedad de la educación hasta el nivel secundario.

En Nueva Galia todos coinciden en lo respetuosos y amables que son cuando visitan el pueblo, pero como inversionistas no dejan nada en el lugar.

Las compras diarias las realizan en el almacén propio que poseen adentro de su comunidad y para las necesidades de insumos para la vida del establecimiento, se abastecen realizando las compras en Huinca Renanco, Rio Cuarto, Vicuña Mackena, San Rafael y Villa Mercedes.

La llegada de la comunidad al sur provincial, no incidió en la economía cotidiana del lugar. Los inversionistas por ahora solo han favorecido a los dueños de la tierra que han comprado, por ahora, solo eso, no hay demasiado para festejar.