POR DiegoMasci

Oda a la Incoherencia

incendio en deposito judicial

Un deposito de autos en un lugar donde la ley provincial lo prohíbe. Un funcionario del ejecutivo alerta a la comunidad sobre los incendios, mientras a la misma hora, a otro funcionario de ese poder, se le prende fuego un inmueble que se encuentra bajo su órbita. La lentitud de la justicia transformó un cementerio de autos en un crematorio.

Durante la tarde del jueves, Damián Gómez, funcionario responsable del programa San Luis Solidario, que se encuentra bajo la tutela del ministro de Seguridad, Ernesto Ali, declaró a la Agencia de Noticias San Luis: “Estamos con altas probabilidades de incendio, por eso hay que ser muy cautelosos”

En la nota que tuvo amplia repercusión en los medios, Gómez expresaba “Tenemos un promedio de vientos de 26 km/h y con ráfagas de 45 km/h. Esto no acompaña a la situación, ya que además tenemos un promedio de 98 días sin lluvia. Es decir, estamos con altas probabilidades de incendio, por eso hay que ser muy cautelosos”.

El fuego transformó el cementerio de autos en un crematorio (foto  www.elchorrillero.com)

A los pocos minutos del pedido de prevención lanzado por el funcionario del ministerio de Seguridad, en el Parque Industrial Sur, dependiente del ministro de la producción del gobierno provincial, Sergio Freixes, se desataba un incendio de proporciones que arrasaba con más del 80% de los vehículos que se encontraban alojados en el depósito del Poder Judicial ubicado en un predio de ese Parque.

El siniestro que arrasó con el colectivo de la empresa Polos que participó de la tragedia de Zanjitas y de otros casi 800 vehículos que allí estaban alojados; rodados que representan historias unicas, donde se encuentran involucrados un número indeterminado de ciudadanos que se encuentran a la espera infinita del acceso a la justicia, terminó siendo una triste caricatura de la falta de coordinación de los diferentes poderes del estado, de la falta de conexión entre las diferentes aéreas del ejecutivo y de la violación, por parte del ejecutivo y el judicial, de las leyes provinciales de Creación de Áreas de Parques Industriales y de Creación del Fondo de Preservación del Patrimonio Productivo Provincial.

Mientras un funcionario alertaba a la comunidad que la provincia se encuentra, por justificadas causas naturales,  ante una época de riesgo propicia para la propagación del fuego y reclamaba agudizar los controles para evitar incendios, otro funcionario de otro ministerio, no tomó los recaudos para cuidar los parques industriales que dependen del estado y que se encuentran bajo su competencia.

No es un dato menor que más del 65% del territorio que ocupan los parques, son pastizales con alta peligrosidad ignifuga y que la presencia del fuego en los espacios verdes, no son una curiosidad esporádica en esos predios.   

En relación a la normativa existente, las leyes enunciadas indican claramente cuál es el destino que deben tener las parcelas existentes dentro de los parques industriales. Un deposito de autos confiscados por el poder judicial, no ingresa en ninguna de las categorías “productivas” de definen las leyes cuando indican el destino que deben tener los predios de los parques industriales radicados en la Provincia.

“A fin de promover el desarrollo industrial, preservar las condiciones ambientales, evitar la radicación indiscriminada de industrias y optimizar el rendimiento de las inversiones en obras de infraestructura y servicios comunes, el Poder Ejecutivo determinará Áreas que se destinarán exclusivamente a uso industrial” reza el Art. 1 de la Ley Nº VIII-0246-2004 (5690) de radicación de Áreas Industriales.

No cabe dudas que un depósito de autos no se relaciona con el uso industrial, como tampoco lo son otras dependencias que el estado radicó allí. El Ejecutivo y el Judicial, con el incendio de la noche del jueves, quedaron en evidencia que se encuentran violando la propia normativa que deben respetar

El fuego en el depósito judicial terminó de extinguirse en la madrugada del mismo día que ese poder del estado, tuvo asueto. Mientras los autos que se amontonaron durante años en un lote destinado al sector productivo, esperando que una sentencia dictamine su destino, en cuestión de segundos, se transformaron en cenizas y el destino de cada una de las causas que los ameritó su retención, se transforman muchas de ellas, en una incógnita.

Para poder entender la mora judicial, solo basta mirar el colectivo calcinado que protagonizó el 2 de noviembre de 2011, la tragedia de zanjitas.  (foto www.elchorrillero.com)

El vehículo permaneció retenido por la justicia aproximadamente 2.857 días, se transformaba en cenizas mientras los familiares de las víctimas y la comunidad toda, sigue esperando que se sustancie el juicio y que se puedan establecer las responsabilidades de lo sucedido aquel día.

Mientras la justicia sigue trabajando un promedio de 195 días al año, repitiendo la misma rutina laboral del último siglo, la mora judicial seguirá siendo consumida por el fuego