POR DiegoMasci

El día que fuimos victimas de un pelotudo sin planificación

Coronovirus

Mientras se monta todos los días  un show diferente para tratar de concientizar a los ciudadanos del necesario cumplimiento de la cuarentena, las calles de las ciudades del país y de la provincia se vieron desbordadas por quienes necesitaban cobrar sus haberes y nadie lo pudo prever, ni organizar.

La noche del jueves 19 de marzo, el país entero entró en cuarentena. Desde hace poco mas de 15 días, los medios transmiten en cadena como “un idiota” (tal como lo definió el presidente Alberto Fernández) volvía con una tabla de surf desde Brasil en su auto y se escapaba hacia Pinamar o “un estúpido” (caracterización realizada por el presidente) violaba la cuarentena, escapándose de su edificio, luego de pegarle a un guardia de seguridad.

Mientras los medios nacionales repiten todo el tiempo ejemplos similares, en San Luis, el gobernador cerró 14 rutas de ingreso a la provincia, los ciudadanos deben mirar sus documentos para ver que día pueden salir a la calle y el propio Rodríguez Saá lee cada noche el número de detenidos por violar la cuarentena y amenaza con echar de la administración pública, o del Plan de Inclusión, a quienes no cumplan la cuarentena.

Mientras todo esto pasa, los funcionarios que responden al Presidente de la Nación y los que están bajo las órdenes del gobernador de la provincia de San Luis, no pudieron organizar el cobro para jubilados, pensionados y beneficiarios de planes sociales. No pudieron, no supieron, no previeron o no les importó. Nunca se sabrá cual es el verbo que les cabe a ambas administraciones por el grosero y peligroso error cometido.

Mientras cada día que pasa, la policía de la provincia persigue a los infractores del confinamiento, el estado manda a la calle a miles de viejos para cobrar su jubilación, lo anuncia por todos los medios de comunicación, y nadie puede prever que el centro de las ciudades de la provincia se verían abarrotadas de ciudadanos violando la cuarentena y todos los protocolos de bioseguridad.

Innecesaria mala praxis, sin culpables a la vista, en un país donde sus ciudadanos azotados por la pandemia, conviven con una economía ingresando a un preocupante coma inducido, mientras resisten la presión psicológica de ceder el derecho básico a la libre circulación, en post de un bien comun.

Mientras todo esto pasó durante la jornada del viernes, los hombres y mujeres que responden a Alberto Fernández, a Alberto Rodríguez Saá y ellos mismos desde las responsabilidades que detentan, se hacen los pelotudos y miran para otro lado. “No es lo mismo decir que una persona es tonta o zonza que decir que es un pelotudo” expresó Roberto Fontanarrosa en el acto de clausura del Congreso Internacional de la Lengua realizado en el año 2004 en la ciudad de Rosario, de ahí la definición que les cabe a quienes hoy con su accionar, pusieron en una situación de riesgo y angustia innecesaria a toda una sociedad, que realiza un enorme esfuerzo psicológico y económico para enfrentar una pandemia que no registra antecedentes en la historia reciente de la humanidad.

En esta crisis nadie se salva solo. En esta crisis los ciudadanos estamos para seguir los lineamientos que marcan las autoridades sanitarias y de quienes están a cargo de los poderes ejecutivos nacionales y provinciales. En esta crisis, no podemos ser victimas de un pelotudo sin planificación. En esta crisis, los necesitamos más despiertos que nunca, les llegó el momento de poner el despertador