Bienvenidos al Caos

Como bien dijo un pensador contemporáneo de la cofradía de la refinada prosa «El gobernador tenía la facultad de mantener la presencialidad o la virtualidad. Lo que no podía hacer, era hacerse el boludo»

Por decisión de Alberto Rodríguez Saá, a partir de este lunes, los padres que quieran enviar a sus hijos a la escuela pueden hacerlo y quienes quieran que sus hijos tomen clases de modo virtual, también podrán hacerlo.

Durante su mensaje del pasado viernes, en al menos cuatro ocasiones, el primer mandatario expresó que “la asistencia presencial de los alumnos a clases será optativa”. A lo largo de los casi 36 minutos de exposición, no dijo una sola palabra del modo en que se va a aplicar el sistema dual que comenzará a funcionar en esta etapa de la pandemia.

A la invitación del primer mandatario a un sistema “optativo, con toda libertad. El que quiere no va” y del señalamiento de que “los docentes harán un gran esfuerzo” los trabajadores de la educación respondieron poniendo el grito en el cielo ante la dualidad impuesta sin planificación que además, pone en riesgo la salud de la comunidad educativa sanluiseña

Para sumarse a la confusión general, el ministro del área, Andrés Dermechkoff, a través de la agencia oficial de noticias del gobierno puntano pidió “a los que prefieran la virtualidad, que tomen la decisión con mucha responsabilidad y que la comuniquen de forma clara a las autoridades escolares” para luego agregar, “Si tenemos la decisión de ir a la presencialidad, tiene que ser muy cuidada. El virus está y tenemos que pensar que en cada paso que demos, debemos ser muy responsables”, cuando un ministro deja de tomar decisiones para convertirse en un comentarista de la realidad, como si fuera un panelista de un programa de chimentos, se produce este grado de incoherencias.

Cuando se atraviesa una crisis, los ciudadanos necesitan mensajes claros, por mas que sean o no de su agrado. En este caso, no sucedió. Mañana cada curso, de cada escuela, deberá afrontar el proceso de enseñanza con un estado ausente, que no supo o no quiso tomar una decisión clara en relación al método de enseñanza, sea este virtual o presencial.

El gobierno decidió lavarse las manos y dejar a la comunidad educativa parada sola, frente al caos