El Kirchnerismo de San Luis repite la estrategia electoral y te manda a las plazas y clubes bajo la promesa de créditos.

“Van a decir que es oportunismo, yo les voy a decir que si, tómenlo como quieran” dijo Alberto Rodríguez Saá respecto a sus medidas económicas repentinas después de perder las PASO. Con las medidas dice que busca  “reconstruir San Luis”  ante la destrucción que el mismo viene haciendo en la provincia desde hace años.

Después de anunciar que los créditos serian por la Caja Social desde el 23 de septiembre, de empezar anotar en ese lugar, de suspenderlo porque sería por una página web y que al final termino siendo para la mayoría de los interesados de manera presencial en las plazas, clubes, salones y calles, el kichnerismo que lidera  Rodríguez Saá repite la estrategia electoral de siempre.

Parece que sacar la gente a la calles de la provincia marca el estilo de los Rodríguez Saá en cada elección, colas de necesidades e ilusiones  que terminan siempre en la nada. Así lo hizo el Adolfo para ganar la elección de hace 4 años atrás y que después de todo lo que anotaron en las plazas de la provincia entre viviendas, materiales, medicamentos, trabajo, becas, planes, entre otras cosas, solo quedaron en promesas y nada se cumplió después de ganar en las urnas.

Está más que claro que la desesperación de no perder el poder en San Luis hace que nuevamente se juegue con la necesidad de la gente. Nadie mejor que el gobernador debería saber cuáles son las necesidades y pedidos que le hacen los sanluiseños elección tras elección.

Desde este 1 de octubre, la gente deberá pasar a anotarse por créditos en más de 30 lugares en San Luis Capital. Cuando la gente llegue con toda la ilusión, estarán los funcionarios del gobierno y los candidatos del frente Kirchnerista Fuerza San Luis esperándolos para la foto o intentar de alguna manera, cambiarle el voto a la gente para  revertir la elección del 12 de septiembre. Promesas, solo promesas que hasta el momento la llaman “preinscripción”, planificada a las apuradas, magnificada con el don de “dar dinero” o lo que necesite la gente con tope máximo de 50 mil pesos, por única vez, que no tiene en claro, de qué manera lo van a dar, cuando será la entrega y ni hablar que costo para el estado por ese dinero tendrá.