La crisis golpeo fuerte a la cadena Ribeiro y se presento en convocatoria de acreedores

La empresa que nació en San Luis hace 110 años atrás y que forma parte de todos los sanluiseños de alguna manera, que acerco los primeros electrodomésticos a la casa de los abuelos para luego darle mini cuotas a otra generación de puntanos y terminar ofreciendo equipamiento de última generación en varios rubros, está pasando el peor momento comercial, casi al borde de la quiebra.

Ribeiro logro expandirse desde San Luis al país con distintos sistemas innovadores, según los tiempos en los cuales se vivía económicamente en el país, siempre intentando darles la oportunidad a los argentinos de comprar sus productos.

La empresa supo tener 83 sucursales y alrededor de 2.000 empleados, hoy la realidad marca un presente muy difícil para sus dueños, solo un local abierto en Mataderos, Buenos Aires, como sucursal fuera de San Luis y menos de la mitad de los empleados que tenía, los cuales al día de hoy se les adeuda tres meses, aguinaldo y actualización salarial.

Manuel Ribeiro es la tercera generación de esta familia que comenzó con un local en Villa Mercedes, San Luis y hace 20 años desembarcó fuerte en AMBA dispuesto a competirles a todos los gigantes con sus famosas “minicuotas”. Una estrategia exitosa en las provincias del resto del país. Las minicuotas les permitían comprar a los que menos tenían.

En 2019, comenzaron a agravarse los problemas y a afectar a los empleados que empezaron a cobrar los sueldos en minicuotas. La empresa pidió en ese momento el Procedimiento Preventivo de Crisis, cerró locales y despidió trabajadores. Comenzó a buscar un socio que nunca llegó.

Manuel Ribeiro, compartió una carta donde comunico la decisión de la empresa de presentarse en convocatoria de acreedores con el fin de contar detalladamente los motivos que llevaron a tomar esa decisión.

«Finalmente y después de mucho esfuerzo para intentar salir adelante por otras vías, Ribeiro se presentó en el día de hoy en convocatoria de acreedoresLa decisión no fue fácil para una empresa familiar con más de 110 años de existencia, que junto al país superó innumerables crisis económicas y financieras, tal vez la más fuerte y no tan distante fue la de 2001/2002, que llevo al país, a su gente y a sus empresas a una situación de gravedad extrema. De esa situación, Ribeiro no solo salió adelante sino con posterioridad y a partir del 2004, comenzó otra etapa de crecimiento y expansión de la compañía, tanto en sucursales, como número de empleados, modernización organizativa y tecnológica llegando a una facturación anual de U$S casi 370 MM en el 2017. Lamentablemente en el año 2018, con la devaluación de abril y sus múltiples efectos, ese largo periodo de crecimiento se transformó en el inicio de una gran crisis que nos termina llevando, y después de mucha lucha y esfuerzo, a la comentada presentación en concurso de acreedores».

«No tiene mucho sentido explayarnos sobre la gran crisis económica que vive el país desde el 2018 en adelante porque ustedes la viven a la par. La caída en el nivel de actividad y por ende en los resultados de la empresa, se originaron como dijimos con la devaluación del año 2018 y sus consecuencias inmediatas, es decir altas tasas de interés e inflación y en contraposición la baja en el poder adquisitivo de nuestro cliente promedio, afectaron de manera ostensible la venta y por ende la situación económica y financiera de la compañía».

«Durante el primer trimestre del 2020 la continuidad del proceso recesivo, agravó la situación, las ventas siguieron en baja, la compañía siguió operando a pérdida, con bajísimos niveles de caja para hacer frente a sus obligaciones. Ese deterioro económico-financiero se aceleró llegando a una situación extrema a mediados de marzo de 2020, unos días antes de la cuarentena obligatoria declarada por el gobierno, el 19 de marzo, nos vimos obligados a cerrar todas las sucursales, (algunas habían sido cerradas unos días antes por las autoridades locales), por la pandemia del Covid 19, esto nos puso en una situación dramática. En ese momento tuvimos que tomar la decisión final de tener que optar por subsistir, manteniendo una operatividad mínima, sabiendo que estaba en juego la continuidad de nuestra empresa centenaria. Esta decisión nos permitiría la posibilidad de seguir vivos como compañía para intentar la recuperación y así poder intentar volver a la normalidad»